Le rogás a lo que no crees que lo que sentís no sea cierto, para ya no sufrir. ¿De qué te sirve? Después te agarras de lo que podés para no hundirte. Con tal de no escuchar un "te lo dije" te taladras la cabeza con canciones tristes y novelas baratas. ¿De qué te sirve? Total siempre tenés una excusa para sufrir. Para que intentarlo, decís. Pero la verdad es que te da miedo ser feliz.
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