Una vez una amiga me dijo "tratar de olvidar a alguien es querer recordarlo por siempre". Eso quiere decir, cuando uno trata de olvidar a alguien, por lo general no es alguien a quien queramos olvidar, totalmente lo contrario, es alguien a quien queremos pero nos hace mucho daño, a quien nos gustaría tener siempre presente pero por algún motivo eso nos hace mal. Normalmente es alguien a quien queremos mucho, con quien nos encantaría compartir nuestra vida, los detalles más chiquitos y también lo más importante. Es esa persona que está siempre dando vuelta en nuestra cabeza, pero que la queremos sacar para no quererla tanto como lo hacemos y que lo que haga ya no nos lastime ni nos importe. Olvidar es una forma desesperada de protegernos del dolor. De que nos haga mal una persona que tanto queremos, de que nos desilusione. Aunque suene muy irónico, uno olvida para que la visión que tenía de la persona no cambie, porque si te desilucionara, vos seguirías teniendo el recuerdo de lo que fue, guardado en una parte y no te afectaría. En cambio, si la imagen que tenés de una persona cambia para mal entonces no vas a necesitar olvidar, porque ese recuerdo que te unía a él o ella ya desapareció, porque ya realmente no te importa, es una desilusión más. El cariño ahí que tenías por esa persona desapareció al darte cuenta de cómo era. Sin embargo, al seguir queriendo a alguien, olvidarlo es imposible, porque ese cariño que le tenés te sigue uniendo, aunque hagas la vista gorda y pases esto por alto. Por eso, intentar olvidar a alguien es hacer lo opuesto a lo que realmente quisieras hacer, que es tener a esa persona siempre en tu mente, de buena manera, como siempre soñaste que iba a ser, teniéndolo a tu lado y recordándolo por siempre.
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