No puedo separarte del resto de mí, ósea, sos mi punto de partida, sea lo que sea con lo que seas comparado, siempre salís triunfante, demostrándote único, otra vez. Y yo me quedo con con un mambo en la cabeza, preguntándome si hago bien en dejarte partir y si no debería traerte de vuelta a donde yo pertenezco, que es al lado tuyo. No sé si sea por capricho, por comodidad o por constumbre, pero no te puedo dejar pasar. En realidad, nunca puedo dejar pasar a nadie. Siento que lo único que necesito es un rincón del mundo dónde poder estar con vos y que nada ni nadie haga correr el tiempo más que lo dulce que podés ser, que yo super ver en vos. Pasa que vos me indundás de dulzura y paz, me serenas y me siento protegida solo por tenerte a dos centímetros de mi piel. Y extraño eso, no nos creo cuando nos sonreímos, no nos creo cuando nos saludamos, no lo creo nada, porque los dos estamos extraños. Somos dos extraños, pero yo sé que sé ver en voz más allá de lo que crees. Necesito probar, necesito que lo intentemos, está vez de verdad. Necesito que hablemos y digamos, sí, nos alejamos, decirnos TODO en la cara, para volver a empezar, pero hablar, lo que sea con tal de tenerte cerca.
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