Nada está mal cuando él sonríe o cuando él ríe. Nada va mal cuando él me abraza o cuando intenta tomar mi mano, ni cuando me habla ni cuando me mira. Nada va mal cuando me hace feliz. Nada va mal cuando me llena de valor. Nada va mal cuando me llena de vida. Nada va mal cuando está él. Es por eso que no me puedo arriesgar a intentarlo, a perderlo.
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