Confesar esto me da mucha gracia y hasta me hiere en lo más profundo de mi orgullo, pero bueno, lo voy a decir porque sí y porque es así. SOY LA PERSONA MÁS HISTÉRICA DEL MUNDO. Jaja, el primer paso es aceptarlo, ¿no? Soy así, yo creo que tengo mis ideas claras y seguras pero de un día al otro las cambio totalmente, yo misma me vivo contradiciendo y después me quejo de que nadie me cree. ¿Cómo me van a creer si vivo haciendo lo contrario a lo que digo? Lo peor es que no miento cuando hablo, siempre que digo algo es la verdad, es lo que pienso, pero en dos segundos ese pensamientos se puede dar vuelta de una manera impresionante y al rato estoy ahí, contradiciéndome otra vez. No me importa, ¿qué no me va a importar? ¿quién me cree?, pero hasta hace dos días yo estaba segurísima de que era así. Es así, me aburro y no me importa más, pero a la primera que se me acerca yo sigo el juego y me engancho devuelta. Soy de lo peor, soy la más histérica, cambiante, pero mentirosa nunca. Realmente creo lo que digo, yo digo lo que siento. Pasa que parece que mis sentimientos nunca son seguros. Además me estoy divirtiendo muchísimo con esto, lo gracioso de ser así de cambiante es que sabés que el pobre pibe debe tener un mambo en la cabeza por tu culpa, o eso esperás y eso me divierte, que nunca sepan que es lo que puedo llegar a hacer o que puedo decir o que puedo hacer. Sorprenderlo, confundirlo, no hay juego que me divierta más. No puedo parar de reír sólo de ver lo que escribo, pero bueno, a quién le importa, tengo hambre, me fui chauchau adiós.
No hay comentarios:
Publicar un comentario