Tengo miedo. Sí, lo acepto. Es miedo. Miedo de apresurarme, de ilusionarme. De volver a lastimarme. De que todo me salga mal una vez que yo ya me haya aconstumbrado a la idea. De perderlo todo, de arruinarlo. De que todo de repente caiga en picada y yo la pelee cuando la batalla ya esté perdida. Como hago siempre. De arruinar lo que me hace feliz. De cagar todo en un segundo, como siempre hago. De perder. De que me olviden, de que me odien. De haber podido ser feliz y no lograrlo porque sí. De no saber que hacer, de estancarme y quedarme mirando con cara de idiota como lo bueno sigue de largo y ni moverme para pararlo. De saber que hacer y tener miedo a hacerlo, o de arriesgarme y quedarme sin nada. De que todo se me venga encima o de quedar vacía. Tengo miedo al miedo, a vivir temiendo, sin vivir en absoluto. Porque todos los errores son parte de la vida y vivir temiendo a vivir no es vida.

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