A veces me pregunto que es lo que nos retiene en lo que hacemos, cada paso una pregunta. Que es lo que hace que la mayor pena se desarrolle en nuestro interior, cuando la mente te incentiva a ocultarlo con una sonrisa, y aun así buscas sobrevivir con tanto peso adentro. No entiendo porque aferrarse a ese tipo de vida? Los cambios deberían ser bienvenidos, no temidos. Hoy me estoy debatiendo sobre todo lo que hay mi cabeza, bueno, posiblemente esto no es lo que quería para mi, pero si tiene que ser así, que sea, no me importa lo que digan los demás y cuento con la compañía de mis amigos, que ni ellos saben lo que significan para mi. Un amigo, cualquier amigo, es la razón de que yo fuerce una sonrisa hasta en el peor día, esa razón para seguir existiendo, para dar un paso mas. Es inevitable que en la vida haya tropiezos, que cada caída parezca peor que la otra, que sientas que no hay respiro posible, pero es así que la vida te pone a prueba, probando cuanto querés o agradeces lo que te rodea queriendo salir adelante. Tan poco puede durar una mirada, tan poco significan unos ojos, pero el recuerdo de lo que te hace realmente bien es lo que hace que te pares y te despiertes a la mañana, en vez de dejarte tirada y dejar que el tiempo de atropelle por encima. Sera que todo el mundo necesita una dosis de pena, de lágrimas de vez en cuando para notar el valor de la vida, cuando se la vive bien.

No hay comentarios: