Porque, para ser feliz, primero hay que sufrir.
Y yo sufría mucho cuando te conocí, pero te llevaste eso con el tiempo.
Vos me hiciste más fuerte. No sé como, pero me devolviste la fe.
Esta vez, cuando es a vos a quien tengo que sacar de mi vida, tengo la fuerza suficiente para hacerlo, sin tener que pasar por todo lo que "olvidar" te causa, no soy un zombie que se la pasa llorando por los rincones, ni una masoquista que se la pasa recordando momentos, siempre los mismos, constantemente, sabiendo que le hacen mal. No me voy a poner mal ni a parar mi vida por vos. No voy a dejarme caer devuelta.
Así que sí, te borro de mi vida, pero no sin antes sentirme agradecida.
No podría pasar por esto, no podría tener esta fuerza, si no hubiera sido por vos.
Alguna vez me recordaste que la vida sigue.
Y va a seguir, sólo que sin vos.
Gracias.

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