En realidad, nunca me doy por vencida.
Mando todo a la mierda, pero me queda alguna esperanza por ahi.
A pesar de que me golpee cincuenta veces contra la misma pared, siempre voy pensar que puedo encontrar una manera de pasarla. Escalandola, saltandola, derribandola, o haciendome a un lado, como sea no pierdo la voluntad de tratar y eso tambien quiere decir que ya tengo por sabido que existe la oportunidad de que me golpee de vuelta.
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